Escultura funcional
Fotografía: Mozea
La marca rumana Mozea redefine el lenguaje de la madera maciza con Locus, un sillón escultórico que exagera las proporciones de su predecesora —la silla de comedor homónima— para ofrecer una experiencia sensorial más intensa. Diseñada por Mihaela Shimon, esta evolución no solo acentúa su presencia visual, sino que también provoca una conexión emocional con quien la usa: es una silla para contemplar, pero sobre todo, para habitar.
Cada curva de Locus responde a un equilibrio entre estética y técnica. El asiento cóncavo, visualmente envolvente, está sostenido mediante una laminación cruzada oculta que evita deformaciones sin comprometer la pureza del diseño. El respaldo, afinado con precisión hacia las patas traseras, genera una sensación de ligereza que contrasta con la solidez del material.
Pensada para espacios donde pueda respirar —salones despejados, rincones serenos, interiores que valoran tanto el confort como la expresividad formal—, Locus no busca camuflarse, sino convertirse en una presencia artística que ancla el ambiente. Una silla de diseño que, fiel a la filosofía de Mozea, expande los límites de lo posible en madera.






