Crustáceo solar
Fotografía: Espacio 18 Arquitectura
En lo alto de una pendiente costera en Oaxaca, Casa Tobi, proyecto de la firma mexicana Espacio 18 Arquitectura, se despliega como un organismo sensible al entorno: un crustáceo arquitectónico que asoma entre rocas y copas de árboles para contemplar la puesta de sol. Con una narrativa que entrelaza la contemplación, la sorpresa y la fluidez, el proyecto interpreta la tradición constructiva local desde una mirada lúdica y emocional, respetando la topografía y exaltando la experiencia sensorial. La entrada, situada en el nivel superior, da paso a una terraza con piscina reflectante que convierte el paisaje en espejo y umbral. A medida que se desciende, el espacio se transforma: una pasarela íntima conduce a una sala de doble altura, donde las vistas se abren como un respiro. El diseño escalonado sigue la pendiente natural, revelando espacios pensados para la reunión —desde el estudio hasta el pozo de fuego— sin perder conexión con el mar ni la vegetación. En su nivel más íntimo, los dormitorios se abrazan a la naturaleza. La paleta de materiales terrosos remite a cáscaras de cangrejo y formaciones minerales, logrando una integración poética con el paisaje. Más que una casa, Casa Tobi es una experiencia arquitectónica que promueve el turismo consciente y el habitar reflexivo, donde cada rincón cuenta una historia tejida entre agua, luz y roca.







