Geometrías del descubrimiento
Fotografía: Etea y Ghostframe
Ubicada en Mérida, Casa Eclipse plantea una arquitectura doméstica concebida desde el recorrido, la contemplación y el descubrimiento gradual del espacio. Inspirada en imaginarios surrealistas y en una relación íntima con la vegetación existente del terreno, la vivienda se desarrolla como una secuencia escultórica de vacíos, umbrales y geometrías que transforman el acto de habitar en una experiencia sensorial. Desde el zaguán de acceso, el proyecto conduce hacia “la galería”, un gran volumen social de doble altura donde cocina, estar y entretenimiento conviven bajo una atmósfera abierta y luminosa. El eje conceptual de la vivienda organiza toda la composición espacial y desemboca en el gesto arquitectónico que da nombre al proyecto: un gran ventanal circular alineado visualmente con otro vano geométrico que atraviesa la piscina, generando un “eclipse” entre arquitectura, agua y paisaje. A partir de este recorrido principal se despliegan las áreas privadas mediante circulaciones diferenciadas, como una pasarela cubierta marcada por arcos rítmicos o recorridos exteriores abiertos entre patios y jardines, transformando el desplazamiento cotidiano en una experiencia narrativa. La materialidad monocromática —compuesta por cemento blanco, muros lisos y herrerías pintadas en blanco— funciona como un lienzo neutro donde la vegetación y la luz del cielo peninsular se convierten en protagonistas. Durante el amanecer y el atardecer, los interiores se llenan de tonalidades cálidas y sombras cambiantes, reforzando el carácter introspectivo y contemplativo de la vivienda. Más que una casa convencional, Casa Eclipse propone un manifiesto espacial sobre la belleza del recorrido, la luz y el descubrimiento progresivo del habitar.







