Brutalismo abierto
Fotografía: Manuel Sá
En el barrio de Sumaré, esta reforma residencial reinterpreta una casa de impronta brutalista a través de una estrategia precisa: intervenir sin borrar. La preexistencia —definida por concreto aparente, granilite y ladrillo— se mantiene como base expresiva, mientras nuevas operaciones buscan intensificar su relación con la luz y el paisaje, particularmente hacia el Pico do Jaraguá. El proyecto se construye a partir de sustracciones estratégicas. La apertura de muros en el nivel social elimina barreras y permite que la luz cenital del comedor a doble altura se expanda hacia cocina y sala, antes fragmentadas. Este gesto no solo amplía visuales, sino que redefine la experiencia espacial. La incorporación de un pavimento continuo de epóxi en las áreas intervenidas establece una lectura clara entre lo existente y lo nuevo, funcionando como un hilo conductor que unifica la intervención. En los niveles inferiores y superiores, las decisiones refuerzan esta lógica: la sustitución de una escalera helicoidal por una de trazos rectos mejora la circulación y permite que la luz descienda libremente, mientras la ampliación de vanos en la suite y en el nivel más bajo enmarca el paisaje como protagonista. La reconfiguración del jardín inferior en un espacio de encuentro con parrilla consolida la apertura total de la vivienda hacia su entorno. Más que una renovación, el proyecto propone una edición arquitectónica que revela el potencial latente de la estructura original.









