Corazón alemán, diseño italiano
Fotografía: Teka
Diseñar en tiempos de pausa global fue más que un reto técnico fue un ejercicio de imaginación colectiva. Así nació Infinity G1, una línea de electrodomésticos concebida por Teka en colaboración con Italdesign Giugiaro, el mismo estudio que en los años 80 dio forma al DeLorean y definió parte del imaginario visual del futuro. Este proyecto no se desarrolló en un solo lugar ni de forma tradicional. Las primeras reuniones se realizaron en Italia, semanas antes del primer confinamiento por COVID-19. Lo que siguió fue un proceso completamente remoto, distribuido entre cinco fábricas, múltiples proveedores y equipos creativos trabajando desde distintos rincones del mundo. El diseño se convirtió, más que nunca, en una práctica de conexión: coordinación, escucha, adaptación. El resultado no es solo una colección de objetos funcionales, sino una propuesta estética coherente y profundamente referencial. Las líneas angulosas, los acabados mate, los reflejos cobrizos: todo remite al lenguaje del diseño automotriz, no como cita literal, sino como trasfondo conceptual. Hay algo de velocidad detenida, de forma precisa, de nostalgia contenida. La cocina funciona como dispositivo escénico. En ese cruce entre memoria, tecnología y uso cotidiano, Infinity G1 se instala no como novedad efímera, sino como parte de una conversación mayor sobre diseño y habitar. Aquí no hay excesos ni ornamento, solo decisiones pensadas Y puestas al servicio de una experiencia doméstica que aspira a ser más que eficiente.
Publicado en revista Ambientes Nº 164












