Still room por Corkinho

Arquitectura en pausa

Fotografía: Merces Tomaz Gomes

En los terrenos de Casa No Tempo, una antigua granja del sur de Portugal transformada en residencia vacacional por el arquitecto Manuel Aires Mateus, una pequeña construcción propone una experiencia cada vez menos habitual: detenerse por completo. Se trata de Still Room, el pabellón desarrollado por el estudio belga Corkinho como un refugio dedicado al silencio, la introspección y las actividades contemplativas. Concebido por Cédric Etienne, su diseño responde a una idea sencilla pero profunda: crear un espacio donde la arquitectura facilite la desconexión de los estímulos cotidianos y permita recuperar la atención sobre el presente. La intervención se integra en una propiedad perteneciente a Silent Living, la firma de hospitalidad de João Rodrigues, cuyo enfoque privilegia los ritmos pausados y una relación consciente con el entorno. Lejos de buscar protagonismo formal, el pabellón encuentra su identidad en la honestidad constructiva, la presencia táctil del corcho y una escala íntima que invita a experimentar el espacio desde la quietud. Desarrollado junto al arquitecto y maestro carpintero Gonçalo Madeira Marrote, de Madeiguincho, el sistema constructivo fue concebido para permitir su desmontaje y traslado sin generar residuos permanentes en el terreno. La estructura descansa sobre bloques de hormigón removibles que sostienen una plataforma de madera, evitando una cimentación convencional. Sobre ella se levantan muros de corcho macizo, formados por grandes bloques apilados como piezas de mampostería y asegurados mediante varillas metálicas insertadas en canales fresados. Una cubierta de madera corona el conjunto y contribuye a mantener la estabilidad de los elementos. La ausencia de adhesivos y fijaciones permanentes permite recuperar los componentes y volver a ensamblarlos en otro emplazamiento. Esta lógica, inspirada en las casas de té japonesas, establece una relación respetuosa con los materiales y el paisaje. El corcho, protagonista absoluto de la propuesta, aporta una textura orgánica y una presencia cálida que refuerzan el carácter recogido del interior, pensado para prácticas como la lectura, el yoga, la meditación y las ceremonias de té. Still Room representa la evolución de una investigación iniciada por Corkinho en 2020, cuando el estudio transformó una habitación de la antigua central eléctrica Noorderpershuis, en Amberes, en un santuario destinado al silencio. Su instalación en Casa No Tempo traslada aquel concepto a un entorno natural y lo vincula con una experiencia de hospitalidad centrada en el bienestar y la contemplación. El pabellón puede ser utilizado por los huéspedes de la residencia y también acoger actividades específicas, incluidos retiros de silencio de cuatro días dirigidos a profesionales del diseño y la hotelería. Su carácter desmontable introduce, además, una reflexión sobre la permanencia de las construcciones y la posibilidad de intervenir un paisaje sin comprometerlo de manera irreversible.

corkinho.com

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