ATELIER CHABOT por Indee Design

Aventura doméstica

Fotografía: Caroline Thibault

¿Qué ocurre cuando el deseo de recorrer el mundo se encuentra con la necesidad de construir un hogar? En el barrio de Le Plateau, Montreal, la renovación de una vivienda tradicional convierte esta aparente contradicción en una propuesta arquitectónica que celebra la exploración, el juego y la vida familiar. Sus propietarios, una pareja con dos hijos pequeños, buscaban un cambio de vida y se debatían entre emprender un viaje alrededor del mundo o establecerse en una nueva casa. El proyecto reúne ambas aspiraciones mediante un interior que incorpora referencias a distintas experiencias de viaje y recupera la curiosidad propia de la infancia. La intervención transforma una construcción de dos niveles, originalmente oscura y compartimentada, en un espacio abierto y dinámico, conservando elementos de su identidad original, como las vigas estructurales y los muros de ladrillo. La incorporación de tragaluces y nuevas conexiones visuales permite que la luz natural atraviese la vivienda, modificando su atmósfera a lo largo del día. La organización espacial toma como referencia los riads marroquíes, situando la sala de estar en el centro de la vivienda como núcleo desde el cual se articulan las habitaciones circundantes. Esta disposición favorece una circulación fluida y establece relaciones de transparencia entre los distintos ambientes. Sobre el espacio principal, una red de catamarán suspendida introduce una plataforma de descanso que evoca la experiencia de navegar, permitiendo contemplar el cielo desde una posición elevada. La metáfora marítima continúa en las escaleras y el rellano de acero perforado, cuyo acabado azul profundo recuerda las tonalidades del océano y permite el paso de la luz entre niveles. El programa incorpora además un tobogán que conecta la red suspendida con la cocina y un muro de escalada en la habitación infantil, transformando los desplazamientos cotidianos en oportunidades de juego. La madera de arce de origen local aporta calidez al conjunto, mientras las cortinas introducen una dimensión escenográfica que permite modificar la percepción y el uso de los espacios. La vivienda propone una interpretación de la arquitectura doméstica donde el juego deja de estar restringido a las habitaciones infantiles para convertirse en parte de la experiencia compartida. Las referencias a los viajes no aparecen únicamente como elementos decorativos, sino que se integran en la circulación, las materialidades y las posibilidades de habitar cada ambiente. La red suspendida invita a detenerse y contemplar, mientras el tobogán y las superficies de escalada introducen recorridos alternativos que desafían las convenciones del hogar tradicional. Esta combinación de recursos lúdicos y decisiones espaciales permite que adultos y niños participen de una misma experiencia, sin renunciar a la funcionalidad cotidiana. Al conservar la estructura original y abrir nuevas posibilidades de iluminación y movimiento, la intervención establece un diálogo entre memoria arquitectónica e imaginación.

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