Vigils por Neri Oxman

Pigmentos vivos

Fotografía: Oxman

¿Qué sucede cuando el color deja de aplicarse sobre una superficie y comienza a crecer dentro de ella? Esta pregunta atraviesa Vigils, el proyecto de investigación desarrollado por el estudio Oxman, dirigido por la diseñadora Neri Oxman, que explora nuevas posibilidades para la coloración textil mediante organismos vivos. La propuesta combina biología sintética, diseño computacional y experimentación material para producir patrones cromáticos a partir del crecimiento controlado de bacterias sobre tejidos de seda tridimensionales. En lugar de utilizar pigmentos convencionales, el sistema incorpora microorganismos capaces de intervenir activamente en la transformación del material, generando tonalidades suaves de índigo y rosa. El proyecto fue concebido como una plataforma de exploración para diseñadores, artistas y colaboradores interesados en ampliar los límites de la expresión estética. Su enfoque desplaza el proceso creativo desde la aplicación directa del color hacia la programación de condiciones biológicas que permiten que los patrones emerjan mediante interacciones entre organismos y superficies textiles. La técnica utiliza seda Tussah tejida en tres dimensiones, cuyos hilos reciben un recubrimiento de compuestos químicos sensibles a la actividad bacteriana. Sobre esta superficie se pulveriza una solución que contiene la cepa BL21 de Escherichia coli, ampliamente utilizada en investigaciones de biotecnología y biología sintética. Durante las siguientes 24 horas, el tejido funciona como un biorreactor donde los microorganismos se multiplican hasta formar una comunidad de miles de millones de células. Su actividad produce compuestos que interactúan con el sustrato y generan las variaciones cromáticas características del proyecto. La distribución de los patrones depende de las zonas intervenidas y de la densidad con que se aplica la solución, permitiendo orientar el crecimiento bacteriano sin determinar completamente su resultado visual. Una vez concluido el proceso, el textil se lava y se seca para eliminar los microorganismos, mientras la coloración permanece integrada en la superficie. Para demostrar las posibilidades del método, el estudio desarrolló cuatro capas experimentales que presentan distintas intensidades, transiciones y configuraciones de color. Vigils propone una relación diferente entre diseño y materia, donde los organismos vivos dejan de ser únicamente objetos de estudio para convertirse en participantes del proceso creativo. La intervención del diseñador consiste en establecer las condiciones iniciales y orientar el comportamiento biológico, aceptando cierto grado de variabilidad como parte de la expresión material. Esta aproximación introduce una dimensión temporal en la producción textil: el color aparece gradualmente, como resultado de un proceso de crecimiento que transforma la superficie durante su desarrollo. Aunque el estudio aclara que la investigación no constituye todavía un sistema de teñido industrial optimizado, sus resultados abren interrogantes sobre las posibilidades de integrar la biología sintética en futuras prácticas de fabricación. La colección experimental demuestra cómo la convergencia entre ciencia y diseño puede ampliar el repertorio de técnicas y lenguajes visuales disponibles.

oxman.com

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