Integración orgánica
Fotografía: Andrew Pogue
Situada en Longbranch, Washington, esta residencia, desarrollada por la firma estadounidense mwworks, ha transformado un terreno rural inclinado y fragmentado en un refugio sereno que coexiste con el paisaje circundante. Desde el acceso por un camino de grava, pasando por un modesto granero, la casa se revela de manera sutil, casi como si fuera una extensión natural del terreno. El techo plantado se fusiona con el prado circundante, creando un nuevo hábitat para la fauna local, incluidas ranas y aves.
La estructura, con sus columnas de abetos y vigas de madera, se alza entre los árboles, respetando sus raíces y compartiendo el terreno con el bosque. La artesanía y el detalle de la casa se expresan en la elección de materiales auténticos: el hormigón fluido, que contrasta con los agregados irregulares, y el revestimiento de cedro oscuro que envuelve los espacios privados, aportando un toque de calidez y conexión con el entorno.









