Refugio entre viñas
Fotografía: César Bejar
En el paisaje vinícola del Valle de Guadalupe, El Grove se despliega como una colección de pequeños volúmenes dispersos entre olivares, viñedos y montañas. Concebida como una vivienda familiar, la arquitectura evita la monumentalidad para integrarse al territorio mediante piezas independientes conectadas por recorridos exteriores y patios abiertos al paisaje desértico. El proyecto utiliza una paleta austera de bloques de concreto, acero, vidrio y hormigón que dialoga con la crudeza del entorno. Un muro permeable de CMU define los límites del terreno permitiendo el paso de luz, sombra y fauna local, mientras detalles puntuales —como las puertas amarillas y las terrazas de madera suspendidas— introducen momentos de color y transición dentro de la composición. La casa principal concentra las áreas comunes bajo una estructura de acero negro de escala contenida, donde interior y exterior se extienden hacia terrazas protegidas del sol. Las casas de huéspedes, concebidas como refugios autónomos, ofrecen vistas precisas hacia las montañas y patios privados que fortalecen la sensación de intimidad. Complementado por estrategias de energía neta cero, sistemas fotovoltaicos y reutilización de infraestructura existente, El Grove construye una experiencia doméstica profundamente ligada al paisaje y a la cultura productiva del Valle de Guadalupe. Más que una vivienda, el proyecto funciona como un pequeño ecosistema habitado donde arquitectura, naturaleza y vida cotidiana conviven en equilibrio silencioso.









