Edificio residencial Artiman por Bonsar Architects

Segunda estructura

Fotografía: Deed Studio

Durante años, una estructura de hormigón inconclusa permaneció como un fragmento detenido en el paisaje de Teherán. En lugar de demolerla, Bonsar Architects convirtió ese esqueleto de quince pisos en el punto de partida de Artiman, un edificio residencial que explora el potencial de la reutilización como alternativa frente a la pérdida de los recursos materiales y económicos ya incorporados en las construcciones abandonadas de la ciudad. La intervención conserva el marco original, pero transforma radicalmente su funcionamiento. Adiciones y sustracciones reorganizan plantas, fachadas e interiores, mientras terrazas continuas y patios distribuidos en distintos niveles introducen luz, ventilación, vegetación y vistas urbanas. Con ello, Artiman recupera también una tradición residencial progresivamente desplazada en Teherán: la terraza generosa como verdadera extensión de la vivienda. El paisaje asciende así desde el suelo y atraviesa el edificio, construyendo umbrales habitables entre la intimidad doméstica y la ciudad. La transformación exigió una operación estructural igualmente profunda. Tres plantas de hormigón fueron desmontadas y sustituidas por seis niveles ligeros de acero, llevando el conjunto hasta los dieciocho pisos, mientras el núcleo existente fue reforzado para articular ambas estructuras. Los espacios comunes también se ampliaron para favorecer encuentros cotidianos sin diluir la privacidad de las viviendas. Más que restaurar una arquitectura inconclusa, Artiman demuestra cómo aquello que parecía obsoleto puede convertirse en materia para imaginar otra forma de habitar y, al mismo tiempo, otra manera de construir ciudad.

bonsar.com

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