Una casa dentro de otra
Fotografia: David Zarzoso
En el barrio valenciano de Torrefiel, Iterare Arquitectos transformó una construcción de 1921 en Casa Nido, una vivienda que conserva la envolvente original para albergar una nueva estructura en su interior. Aunque el edificio no contaba con protección patrimonial y la normativa permitía su demolición, el estudio decidió mantener sus muros de ladrillo como memoria de una tipología de vivienda modesta, característica de las primeras décadas del siglo XX.
La intervención convierte la construcción existente en una especie de cáscara que protege la nueva vivienda. La operación exigió mantener la fachada en su posición mientras se levantaba el nuevo sistema estructural en su interior, dando lugar a una relación directa entre la ruina y la obra contemporánea. El proyecto avanzó, además, a través de varios años de retrasos, cambios y dificultades que fueron modificando algunas decisiones iniciales.
La casa se organiza en dos niveles en torno a un patio de 26 m² situado al fondo de la parcela. Un gran ventanal distribuye la luz y favorece la ventilación entre los espacios, mientras una escalera central conecta los distintos ambientes y los relaciona con una doble altura. El resultado es una vivienda nueva que, sin ocultar su condición contemporánea, permanece literalmente anidada dentro de la construcción que la precedió.

















