Circularidad tangible
Fotografía: One to One
La sostenibilidad de OTO comienza antes del objeto y continúa después de su fabricación. Diseñada por Alessandro Stabile y Martinelli Venezia para la firma italiana One to One, la silla surge de una pregunta que trasciende el uso de plástico reciclado: cómo aplicar los principios de la economía circular a toda la cadena que permite que un producto llegue hasta su usuario. Producción, distribución, embalaje y montaje pasan así a formar parte de una misma estrategia de diseño. Esta lógica de simplificación determina su construcción. OTO se fabrica mediante un único molde y se comercializa directamente en línea, llegando desmontada en un paquete plano que optimiza su transporte. Para obtener parte de su materia prima, One to One colabora con Ogyre y su iniciativa Fishing for Litter, que incorpora a pescadores en la recuperación de residuos marinos. Según la marca, cada unidad contribuye a retirar 500 gramos de plástico del mar, transformando un residuo disperso en un recurso productivo. Disponible en seis tonalidades —ónix, niebla, mostaza, eucalipto, coral y bosque—, la silla utiliza una expresión deliberadamente sencilla para hacer visible una idea más amplia. OTO entiende la circularidad no como una característica añadida al producto terminado, sino como un sistema capaz de intervenir cada etapa de su existencia. El resultado convierte un objeto cotidiano en una reflexión sobre cómo el diseño industrial puede reducir recursos y procesos sin renunciar a identidad, funcionalidad o escala comercial.











