Trazos luminosos
Fotografía: Timothy Kaye
Algunas ideas de diseño nacen de objetos complejos; otras, de un simple lápiz sobre una hoja de papel. Con Hangman, el diseñador australiano Adam Goodrum recupera la espontaneidad del tradicional juego del ahorcado para desarrollar una colección de luminarias donde la creatividad del usuario pasa a formar parte del proyecto. Más que piezas terminadas, las lámparas funcionan como composiciones abiertas capaces de transformarse mediante un único gesto. La colección, creada para Rakumba, reúne versiones de mesa, piso y techo construidas a partir de una barra de aluminio extruido articulada por una unión de 45 grados. Este mecanismo permite rotaciones completas y distintas configuraciones geométricas, incorporando un preciso sistema de bloqueo que convierte cada ajuste en una acción intuitiva y táctil. El resultado evoca tanto la expresividad de los dibujos lineales como la síntesis gráfica de la tipografía y los juegos de palabras que inspiraron su diseño. Hangman plantea una visión de la iluminación donde la flexibilidad tiene el mismo protagonismo que la forma. En lugar de imponer una configuración definitiva, la colección invita a experimentar, recordando que el diseño también puede entenderse como un proceso abierto en el que cada usuario completa el último trazo.









