Semilla en las sierras
Fotografía: Juan Cruz Paredes
Ubicado en Potrero de Garay, en el Valle de Calamuchita, Shido surge como un refugio concebido para integrarse respetuosamente al paisaje serrano de Córdoba. Su nombre, que en japonés significa “semilla”, sintetiza la esencia del proyecto: una arquitectura discreta que parece emerger naturalmente del terreno en lugar de imponerse sobre él. A través de una propuesta de escala contenida y una estrecha relación con el entorno, la vivienda establece un diálogo permanente con las montañas, la vegetación y los ritmos propios del paisaje. A pesar de su programa compacto, el refugio logra una notable amplitud espacial gracias a una organización vertical que incorpora un entrepiso y una generosa altura interior. La planta principal concentra las funciones esenciales en una distribución abierta y fluida, donde cocina, estar y áreas comunes comparten un único ambiente orientado hacia las vistas. La experiencia se extiende al exterior mediante una terraza y una piscina con hidromasajes estratégicamente posicionada para contemplar las sierras, reforzando la conexión entre arquitectura y naturaleza. La materialidad desempeña un papel central en la identidad del proyecto. Mientras la madera natural aporta calidez y sensación de abrigo en los interiores, el revestimiento exterior de madera quemada introduce una dimensión simbólica y crítica. Más allá de sus cualidades estéticas y de durabilidad, esta elección busca generar conciencia sobre los incendios forestales que afectan recurrentemente a las sierras cordobesas, transformando la propia envolvente en un mensaje sobre la protección y preservación del territorio. Así, Shido trasciende la idea de refugio para convertirse en una reflexión construida sobre paisaje, memoria y responsabilidad ambiental.







