Tejido híbrido
Fotografía: Ivan Ortiz Ponce
Este proyecto explora una tensión deliberada entre tecnología industrial y construcción artesanal, proponiendo una arquitectura donde sistemas high-tech y técnicas locales conviven en equilibrio. La estructura combina vigas metálicas y procesos digitalizados con materiales tradicionales como guadua, arcilla y tejidos manuales, construyendo un lenguaje contemporáneo profundamente arraigado en la cultura constructiva latinoamericana. La lógica estructural se desarrolla a partir de geometrías hiperbólicas capaces de transformar líneas rectas en superficies curvas. Mientras las vigas de acero y las mallas industriales establecen un orden cartesiano preciso, la flexibilidad natural del bambú introduce deformaciones controladas y espacialidades más orgánicas. Esta relación entre rigidez y fluidez no solo define la arquitectura, sino también el mobiliario y la experiencia táctil del proyecto, donde ratán, textiles y superficies tejidas amplifican la sensación de calidez y cercanía. La sostenibilidad se aborda desde decisiones primarias y conscientes más que desde gestos tecnológicos visibles. La orientación norte-sur optimiza el comportamiento climático del paraboloide hiperbólico frente al sol, mientras la apertura hacia el lago diluye los límites entre interior y paisaje. Redes de catamarán y elementos ligeros generan una transición casi imperceptible hacia el agua, reforzando una arquitectura abierta, permeable y vinculada al entorno natural. Más que una estética híbrida, el proyecto plantea una reflexión sobre cómo construir contemporaneidad desde los recursos, saberes y materiales del territorio.









