Expografía SOL por Arkitito

Atmósfera solar

Fotografía: Arkitito

En SOL, contemplar una pintura supone también entrar en ella. La expografía creada por Arkitito para la muestra de la artista brasileña Luiza Gottschalk en Nueva York abandona deliberadamente la neutralidad habitual del espacio expositivo: arquitectura, color y luz se incorporan a la narrativa de las obras para construir una experiencia envolvente. La premisa es clara: hacer de la arquitectura una extensión de la pintura y permitir que el visitante no solo observe, sino que atraviese su atmósfera.  El contraste sostiene buena parte de esa experiencia. Paredes de tonos profundos remiten a la densidad de la vegetación tropical, mientras un suelo metálico dorado recoge la iluminación y los colores de las piezas, introduciendo destellos que modifican la percepción del recorrido. Como muestra la imagen del proyecto, las pinturas emergen sobre superficies oscuras mientras sus reflejos aparecen sobre el pavimento, desdibujando visualmente el límite entre obra y espacio. En sus 200 metros cuadrados, la intervención dirigida por Tito y Chantal Ficarelli trabaja así con momentos de intensidad y pausa, haciendo de la permanencia frente a las piezas una decisión también espacial.  La muestra lleva la relación entre arte y arquitectura más allá de una cuestión escenográfica. Materia, luz y percepción operan de manera integrada hasta hacer que el ambiente deje de comportarse como fondo y participe activamente de aquello que se exhibe. SOL plantea así otra posibilidad para la expografía: no explicar ni competir con la obra, sino construir las condiciones para experimentarla desde dentro. 

arkitito.com

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