Habitar lo esencial
Fotografía: Zella Casey Brown
Reducir una vivienda hasta dejar únicamente lo necesario es el ejercicio que articula Permanent Camping III. En una granja ganadera cerca de Orange, Casey Brown Architecture convierte la silueta elemental de una tienda de campaña en dos refugios permanentes que mantienen algo de la fragilidad y el contacto directo con el paisaje propios de acampar, pero responden con precisión a un territorio de inviernos fríos, veranos propensos a incendios y fuertes vientos. Prefabricadas y elevadas sobre el terreno, las cabañas adoptan un marco en A revestido íntegramente en acero Corten, cuya superficie irá registrando la exposición al clima. La austeridad exterior cambia al cruzar el umbral: madera reciclada aceitada reviste los interiores, acompañada por luminarias de latón y detalles de acero naranja. Una cama ocupa el espacio principal y, al fondo, el baño se protege mediante superficies de listones que permiten ventilar y mantener la relación visual con el entorno sin renunciar a la intimidad. Su pequeña escala es también una estrategia de autonomía. Energía solar, almacenamiento de baterías y un sistema de abastecimiento de agua permiten que las unidades funcionen fuera de la red, haciendo de la autosuficiencia una respuesta directa a su emplazamiento remoto. PC3 lleva así la idea del camping más allá de una referencia formal: propone otra medida para el confort, donde habitar significa disponer de lo indispensable y dejar que todo lo demás lo aporte el paisaje.











