Patios fragmentados
Fotografía: Zaickz Moz
Ubicada en la periferia de la Ciudad de México, Casa Tiburón se inserta en un entorno marcado por la autoconstrucción y el crecimiento progresivo de las viviendas. En lugar de oponerse a este paisaje urbano irregular, el proyecto adopta esa condición como punto de partida, proponiendo una composición de volúmenes que evocan la idea de una casa construida en distintas etapas a lo largo del tiempo. La materialidad retoma el lenguaje constructivo del barrio, caracterizado por el block de concreto aparente, pero lo reinterpreta mediante el uso predominante de tabique expuesto. Este recurso genera un contraste cromático y táctil frente a las edificaciones vecinas, manteniendo al mismo tiempo una relación directa con el contexto. Más que diferenciarse, la casa reformula el lenguaje constructivo local desde una lógica arquitectónica más deliberada. El proyecto se organiza a partir de tres cuerpos conectados por una secuencia de patios que estructuran la experiencia espacial. Estos vacíos introducen luz natural, filtran el ruido urbano y articulan la transición entre distintos grados de privacidad: un patio de acceso que funciona como umbral, un patio interior que actúa como núcleo silencioso y un patio social que se revela progresivamente. A través de esta estrategia, la vivienda explora la relación entre masa y vacío, construyendo una forma de habitar que encuentra en los patios espacios de pausa, encuentro y continuidad.






