Horizonte suspendido
Fotografía: Nicolas Saieh
Casa R.I. se adapta a la pendiente del cerro El Morro y, al mismo tiempo, se proyecta hacia la bahía de Zapallar. Concebida como lugar de descanso para un matrimonio y su familia, la vivienda de Infante Poblete Montt se organiza en dos partes claramente diferenciadas. En la base, gruesos muros de piedra emergen de la roca y forman un zócalo donde se alojan los dormitorios de visitas y los recintos técnicos. Sobre ellos, un volumen rectangular de hormigón armado avanza en voladizo hacia la bahía y concentra los principales espacios de la vida cotidiana.
Los muros del basamento continúan hacia el exterior y van formando terrazas, jardines y plataformas a medida que el terreno desciende hasta la piscina. En la parte superior, una retícula estructural de cuatro por cuatro metros ordena pilares, vigas y losas de hormigón visto, mientras los espacios se abren hacia las vistas. La estructura queda expuesta y ayuda a definir la proporción y el ritmo del volumen, especialmente en la gran terraza que recorre su frente.
Hacia la bahía, esta terraza en voladizo tiene tres metros de ancho y 22 de largo, y prolonga los espacios interiores como un mirador continuo. Sus pilares interrumpen el horizonte y ayudan a controlar el sol poniente, mientras la profundidad de la cubierta regula la entrada de luz desde el norte. Desde aquí, la pendiente del cerro y la bahía quedan siempre presentes, tanto en los espacios de la casa como en sus recorridos exteriores.








