Una arquitectura en proceso
Fotografía: Clemens Poloczek
Casa Plaj es una casa de vacaciones diseñada por Extrastudio en Atalaia de Cima, sobre un cerro frente a la costa atlántica de Portugal. La vivienda, proyectada para una familia de cuatro, destaca por su volumen de formas simples y por el tono rojo rosado de sus muros, conseguido con mortero de cal pigmentado. Su arquitectura toma referencias del paisaje rural que la rodea y busca aprovechar las condiciones del lugar, desde las vistas hacia el océano hasta la presencia constante del viento.
En el interior, se trabajó con una paleta de materiales naturales y acabados manuales. El hormigón pulido aparece en los pisos, mientras los muros conservan la textura irregular del yeso aplicado a mano. La madera de roble, el travertino y el mármol Verde Serpa, de origen portugués, completan los espacios. La luz también forma parte del proyecto: pequeños óculos conducen iluminación hacia el dormitorio de invitados, mientras las ventanas corredizas desaparecen dentro de los muros para abrir por completo las habitaciones hacia el paisaje.
Una de las características de Casa Plaj es que su diseño continuó durante la construcción. Arquitectos, clientes y trabajadores fueron ajustando materiales, colores y detalles a medida que la casa tomaba forma. Así surgió, entre otras decisiones, el vidrio rojo de la piscina, que modifica la percepción del paisaje exterior. Para el estudio portugués, esta forma de trabajar permite que la arquitectura responda a las condiciones reales del lugar y que cada proyecto incorpore los cambios que aparecen durante el proceso.



















