Mirar el pacífico
Fotografía: Cristóbal Palma
En Negrilla House, la geografía no condiciona el proyecto: lo define. Construida sobre un pronunciado barranco en Matanzas, la vivienda se despliega como una pieza lineal que acompaña las curvas del terreno para convertir el paisaje costero en el principal protagonista de la experiencia doméstica. Su implantación privilegia una relación constante con el horizonte, permitiendo que cada espacio se abra hacia el océano sin competir con él. La estructura de madera, revestida exteriormente con una bioresina negra que protege la vivienda de las exigentes condiciones climáticas del borde costero, se organiza mediante un recorrido secuencial. Pasarelas exteriores acompañan el volumen principal y conectan los distintos programas de la casa, mientras el área social se eleva y gira levemente para ampliar las visuales hacia el Pacífico. En el extremo donde la pendiente se vuelve más abrupta, el proyecto se desdobla en dos niveles, generando una segunda terraza resguardada bajo el volumen principal y resolviendo, en un mismo gesto, la circulación, la topografía y los espacios de encuentro. El contraste entre la envolvente oscura y los interiores revestidos en pino blanqueado refuerza la transición entre el paisaje expuesto y la atmósfera cálida del interior. Más que un refugio frente al entorno, Negrilla House propone una arquitectura que aprende de la pendiente, el viento y el mar para hacer de cada desplazamiento una nueva forma de contemplar el territorio.










