Volúmenes suspendidos
Fotografía: Nicole Arcuschin
Esta vivienda contemporánea se concibe a partir de una secuencia de recorridos que transforman la experiencia de habitar en un proceso gradual de descubrimiento. Una rampa de acceso, entendida como un paseo arquitectónico, conduce lentamente hacia la casa, revelando su arquitectura de manera progresiva, mientras una segunda entrada asociada al acceso vehicular responde a las dinámicas cotidianas. Esta dualidad entre lo ritual y lo doméstico define la organización general del proyecto y establece una relación más consciente con el paisaje circundante. Implantada sobre un terreno con vistas hacia un campo de golf, la vivienda se organiza en distintos niveles que se elevan sobre la topografía natural para capturar panoramas abiertos y potenciar la continuidad espacial. Los volúmenes se entrelazan mediante un sistema estructural expresivo que genera la sensación de cuerpos suspendidos sobre el terreno. En el nivel inferior, parcialmente integrado al suelo, un patio central introduce luz natural y articula la circulación, mientras que el nivel principal se proyecta hacia el paisaje a través de galerías y espacios sociales abiertos. Un núcleo vertical iluminado por un tragaluz conecta todos los niveles y refuerza la percepción de una arquitectura fluida y vinculada a la luz. La materialidad combina la solidez del hormigón con una fachada frontal concebida como una piel filtrante que regula privacidad, vistas y radiación solar. Los muros laterales de concreto establecen una relación más contenida con las propiedades vecinas, incorporando patios que aportan luminosidad y ventilación a los espacios interiores. La estructura adquiere un papel protagónico, especialmente en el acceso vehicular, donde la vivienda parece apoyarse sobre un único punto estructural, intensificando la sensación de ligereza.









