Arquitectura en ciclo
Fotografía: Montse Capdevila
En Vilamacolum, en pleno Alt Empordà catalán, Casa al Pradet nace de un gesto tan contemporáneo como profundamente arraigado al territorio, construir siguiendo los ritmos del lugar. Proyectada por la arquitecta Clara Crous junto a su pareja Carles, la vivienda ocupa un solar triangular en contacto directo con el paisaje agrícola, incorporando desde el inicio tanto la biografía rural de sus habitantes como una lógica de autoconstrucción donde diseño, medios técnicos y tiempos productivos se entrelazan.
El proyecto se organiza a partir de un sistema de entramado ligero de madera, mecanizado en taller, que optimiza recursos y permite articular la casa como una suma de volúmenes de distintas alturas. Esta configuración evoca las ampliaciones progresivas de la arquitectura vernácula catalana y responde, al mismo tiempo, a la geometría del terreno y a las condiciones climáticas del entorno: la vivienda se eleva 1,2 metros para protegerse de posibles inundaciones y se fragmenta para mitigar el impacto de la tramontana, integrándose con naturalidad en el paisaje rural.
Materiales naturales y de proximidad —corcho, mortero de cal, tova, baldosa hidráulica y cerámica manual— definen una arquitectura honesta y funcional, donde la madera no solo estructura el espacio, sino también el mobiliario. Elementos tradicionales, como las persianas alicantinas, se reinterpretan mediante sistemas domóticos, evidenciando cómo el conocimiento constructivo local y la tecnología contemporánea pueden convivir en una casa que entiende el habitar como parte de un ciclo mayor.






