Ladrillo y fuego
Fotografía: Andrew Urwin
El fuego, el ladrillo y la memoria culinaria se encuentran en Kid, un restaurante ubicado en el corazón del Soho londinense que reinterpreta la tradición del mangal turco desde una perspectiva contemporánea. Diseñado por el estudio local Box 9 para el chef Sertaç Dirik, el proyecto ocupa 307 metros cuadrados distribuidos en dos niveles y surge de la unión de dos locales anteriormente independientes, situados entre Frith Street y Bateman Street. La intervención aprovecha el contraste arquitectónico de ambas fachadas: una conserva el carácter victoriano y los patrones de albañilería originales, mientras la otra presenta una expresión más actual. Para establecer continuidad entre estos lenguajes, el estudio eligió el ladrillo como protagonista absoluto de la propuesta. Su presencia conecta la historia comercial del barrio con la tradición de las cocinas construidas alrededor del fuego, estableciendo además un vínculo con las raíces familiares del chef y su formación en Mangal II, el restaurante donde desarrolló su oficio. La materialidad adquiere una dimensión especialmente relevante mediante el uso de K-Briq, un ladrillo desarrollado por Kenoteq a partir de al menos un 90 % de residuos reciclados de construcción y demolición. A diferencia de los ladrillos convencionales de arcilla, su fabricación no requiere cocción ni combustibles fósiles, lo que permite reducir considerablemente las emisiones asociadas al proceso productivo. Box 9 utiliza este material en prácticamente todas las superficies interiores, desde la gran parrilla central que recibe a los visitantes hasta una sala de vinos con capacidad para 14 personas. La disposición de las piezas varía según el carácter de cada ambiente: aparejos tradicionales y juntas convencionales acompañan las zonas vinculadas a la fachada victoriana, mientras composiciones verticales y juntas rehundidas introducen una expresión más contemporánea. En la planta baja, una panadería abierta incorpora mesas móviles diseñadas a medida por Jan Hendzel Studio, permitiendo transformar el espacio para recibir eventos y actividades especiales. La continuidad del ladrillo aporta una identidad visual coherente sin eliminar las diferencias entre los distintos recintos. La propuesta de Kid demuestra cómo un material asociado históricamente a la construcción utilitaria puede convertirse en el principal recurso expresivo de un interior gastronómico. Su elección responde tanto a criterios ambientales como culturales, recuperando la relación ancestral entre la mampostería, los hogares y las técnicas de cocción con fuego. La textura y la repetición de los ladrillos construyen una atmósfera de carácter robusto y artesanal, donde la arquitectura acompaña la intensidad de la cocina sin competir con ella. Al mismo tiempo, el uso de un producto fabricado con residuos introduce una reflexión sobre las posibilidades de incorporar materiales de menor impacto en proyectos comerciales contemporáneos.










