Memoria en movimiento
Fotografía: Riley Snelling
Una antigua pista de hockey se convierte en el nuevo corazón de la vida estudiantil del De La Salle College, en Toronto, mediante una intervención que combina memoria arquitectónica, inclusión y aprendizaje. Coincidiendo con el 175 aniversario de la institución, Moriyama Teshima Architects desarrolló el Centro de Vida Estudiantil John Hunt, una instalación de aproximadamente 4.439 metros cuadrados que transforma un recinto deportivo de 1976 en un espacio multifuncional para toda la comunidad educativa. El edificio original, de lenguaje modernista, destacaba por su cubierta de grandes cerchas de madera, diseñada para cubrir la pista de hielo sin columnas intermedias. Rodeado de construcciones patrimoniales de inspiración neogótica victoriana, eduardiana y neoclásica, el proyecto debía establecer un diálogo entre distintas épocas sin perder su identidad. La propuesta conserva la estructura original y la complementa con nuevas ampliaciones hacia el este y el oeste, incorporando espacios académicos, deportivos y sociales que responden a una concepción más amplia de la experiencia escolar. El antiguo recinto central alberga ahora un espacio común estudiantil donde las cerchas de madera recuperan su protagonismo. Tras retirar cuidadosamente las capas de pintura que las cubrían, el equipo dejó expuesta su textura natural, reforzada por nuevos tragaluces que introducen iluminación cenital. También se reabrieron ventanas anteriormente clausuradas para mantener la temperatura de la pista de hielo, recuperando las vistas hacia la vegetación del campus. El programa incorpora una biblioteca, aulas flexibles, un auditorio de 165 asientos y un gimnasio doble equipado con divisiones móviles, canastas ajustables y áreas elevadas para espectadores. Una sala de entrenamiento complementa las instalaciones deportivas, mientras los espacios del segundo nivel favorecen actividades de estudio, reuniones y talleres. Exteriormente, las nuevas fachadas retoman las geometrías angulares del edificio original mediante pliegues y variaciones volumétricas, revestidas con paneles cerámicos de tonalidades pétreas que dialogan con las construcciones históricas. La intervención se extiende al paisaje mediante recorridos peatonales más seguros, la recuperación de áreas verdes y una cubierta vegetal que contribuye a gestionar las aguas lluvias y mejorar el comportamiento térmico. La transformación del Centro John Hunt demuestra cómo la reutilización adaptativa puede ampliar las posibilidades de un edificio sin borrar su memoria colectiva. Más del 61 % de la construcción existente fue conservada y reutilizada, reduciendo la necesidad de nuevos materiales y el carbono incorporado asociado a su fabricación y transporte. La conversión de una instalación que requería un control térmico intensivo en un centro estudiantil versátil permitió alcanzar una mejora del rendimiento energético del 30 % y una reducción de emisiones del 31 % respecto de las exigencias del Código de Construcción de Ontario. Sin embargo, el valor del proyecto también reside en su dimensión social: la antigua pista, vinculada históricamente al hockey, se transforma en un lugar capaz de acoger intereses, edades y formas de participación diversas.










