Confort sin mecanismos
Fotografía: Khoy
La búsqueda de comodidad sin complicaciones define la propuesta de Khoy, la firma finlandesa que reinterpreta el sofá cama a partir de una estructura elemental inspirada en el mobiliario de la década de 1970. Su producto insignia prescinde de los mecanismos metálicos, bisagras y sistemas de apertura habituales en este tipo de muebles, apostando por una solución que transforma el asiento en una cama mediante un único movimiento. El diseño responde a una problemática frecuente del mobiliario multifuncional: la dificultad de ofrecer una experiencia confortable tanto para sentarse como para dormir. Frente a las estructuras pesadas y los sistemas complejos, Khoy propone una pieza de apariencia relajada, volúmenes generosos y una geometría despojada de elementos innecesarios. Su configuración permite integrarla en distintos espacios domésticos, desde salas de estar hasta habitaciones destinadas a recibir invitados, sin que su doble función condicione negativamente la estética del ambiente. El sistema se compone de dos bloques de espuma de poliuretano que, al desplegarse como las páginas de un libro, forman una superficie de descanso directamente sobre el suelo. Esta operación elimina la necesidad de estructuras articuladas y simplifica tanto el uso como la configuración del mueble. Disponible en dimensiones que van desde individual hasta king, el sofá cama ofrece distintas alternativas según las necesidades de cada vivienda. Su diseño contempla además soportes opcionales que permiten utilizarlo separado de una pared, ampliando las posibilidades de distribución interior. La colección incluye doce opciones de tapicería, con las que es posible adaptar su presencia a diferentes estilos y paletas cromáticas. Otro aspecto distintivo de la propuesta es su sistema de distribución: Khoy introdujo el envío de sofás comprimidos y envasados al vacío, reduciendo considerablemente su volumen durante el transporte y facilitando las operaciones de almacenamiento, manipulación y entrega. La propuesta de Khoy recupera una sensibilidad propia del diseño informal de los años setenta, cuando los asientos bajos y las configuraciones flexibles comenzaron a cuestionar las convenciones del mobiliario doméstico. Sin embargo, su interpretación responde a necesidades contemporáneas vinculadas con la versatilidad, la optimización del espacio y la facilidad de uso. La ausencia de mecanismos complejos no representa únicamente una decisión estética, sino una manera de concentrar el diseño en las cualidades esenciales del objeto: su capacidad de adaptarse, ofrecer descanso y mantener una presencia visual coherente en ambas configuraciones. El sistema de embalaje comprimido incorpora además una reflexión sobre los desafíos logísticos asociados a los muebles voluminosos.








