Paisaje camuflado
Fotografía: Vivek Muthuramalingam
Desaparecer en el paisaje en lugar de imponerse sobre él es la premisa que define Gamaya Farms, un eco-resort diseñado por Biome Environmental Solutions en Vikarabad, cerca de Hyderabad, India. Con una superficie construida de 854 metros cuadrados, el proyecto propone una arquitectura que encuentra su identidad en la relación con la topografía, la vegetación y los materiales del lugar. Su organización abandona la configuración convencional de los complejos turísticos para distribuir el programa en distintas construcciones, cada una concebida para ofrecer una experiencia particular del entorno. El conjunto reúne alojamientos individuales, parcelas agrícolas y un pabellón central de servicios, articulados mediante una implantación que aprovecha las condiciones naturales del terreno. La intervención busca diluir los límites entre edificio y paisaje a través de volúmenes parcialmente enterrados, estructuras elevadas y cubiertas que reproducen las formas de las colinas circundantes. Así, la arquitectura se convierte en una extensión del territorio, donde la integración visual adquiere tanta importancia como la experiencia espacial. El pabellón central constituye el elemento más reconocible del conjunto gracias a una cubierta curva que emerge del suelo como una elevación natural. Revestida con fragmentos de piedra local sin trabajar, su estructura de hormigón proyectado sobre mallas metálicas incorpora grandes perforaciones arqueadas y se prolonga para proteger una terraza exterior. Bajo esta superficie se distribuyen la recepción, un salón de usos múltiples, el comedor y las áreas de servicio, iluminados mediante amplias ventanas circulares abiertas en muros de bloques de tierra comprimida. Frente al pabellón, cuatro alojamientos se insertan parcialmente en una pendiente, con accesos estrechos y oscuros que conducen hacia dormitorios luminosos orientados al norte. En contraste, dos pabellones cilíndricos se elevan sobre pilotes de hormigón en los límites boscosos del terreno. Sus escaleras helicoidales de acero amarillo conducen a habitaciones circulares rodeadas de vidrio y balcones panorámicos, mientras los niveles inferiores albergan baños definidos por superficies curvas de acabado liso. Gamaya Farms explora distintas formas de habitar el paisaje mediante una arquitectura que alterna protección, inmersión y apertura visual. Los alojamientos semienterrados aprovechan la pendiente para preservar las perspectivas desde el pabellón principal y generar espacios de mayor intimidad, mientras las estructuras elevadas permiten contemplar el dosel forestal desde una posición privilegiada. Esta diversidad espacial transforma el recorrido por el complejo en una sucesión de experiencias sensoriales, donde cada edificio establece una relación diferente con la luz, la vegetación y el horizonte. La utilización de tierra comprimida y piedra del lugar refuerza la conexión material con el entorno, mientras la distribución descentralizada evita concentrar toda la intervención en un único volumen dominante.










