Paisaje cotidiano
Fotografía: Richard Chivers
Habitar el paisaje en lugar de limitarse a contemplarlo es la premisa que articula Casa Sable, una vivienda de cinco dormitorios diseñada por Allan Joyce Architects en la campiña de Nottinghamshire, Reino Unido. El proyecto reemplaza una casa de la década de 1950 que había acompañado la vida de sus propietarios durante más de veinte años, conservando la relación afectiva y cotidiana que la familia había construido con el terreno. Frente a la presencia dominante de la antigua construcción, la nueva arquitectura adopta una volumetría contenida, definida por cubiertas planas, aleros profundos y fachadas revestidas de madera carbonizada. Su organización en dos alas de distintas alturas permite reducir el impacto visual hacia el campo abierto y configurar una secuencia de patios que extiende la experiencia doméstica más allá de los límites construidos. La vivienda ocupa una superficie de implantación similar a la de su predecesora y se distribuye entre un volumen bajo de una planta y otro de dos niveles, dispuestos para enmarcar los jardines delantero y posterior. Los ladrillos recuperados de la construcción original se reutilizaron en un zócalo elevado y en muros bajos que delimitan sectores del paisaje, incorporando una continuidad material con la historia del lugar. En la planta baja, una amplia sala de estar y comedor, iluminada desde la cubierta, se abre hacia el jardín por tres de sus lados mediante grandes superficies acristaladas. Una estancia más íntima se orienta hacia el jardín posterior, mientras un dormitorio de invitados, un estudio y las áreas de servicio ocupan el extremo opuesto. Patios, pasarelas cubiertas y espacios exteriores protegidos por los aleros complementan la distribución interior, funcionando como extensiones de las habitaciones y recorridos alternativos entre los distintos ambientes. Casa Sable propone una arquitectura donde el jardín deja de ser un elemento periférico para convertirse en parte activa de la circulación y la vida familiar. Durante los meses cálidos, los habitantes pueden desplazarse entre las habitaciones atravesando patios y senderos exteriores, experimentando el paisaje como una sucesión de espacios domésticos abiertos. Esta estrategia surge de una observación de los hábitos que los propietarios habían desarrollado durante años, permitiendo definir orientaciones, perspectivas y conexiones específicas para su manera de habitar. La combinación de madera oscura, ladrillo recuperado y amplias superficies transparentes establece un equilibrio entre presencia material y apertura visual. Allan Joyce Architects transforma así una vivienda familiar en una composición de espacios interiores y exteriores interdependientes, donde la continuidad con el entorno se construye a través del movimiento, la memoria y el uso cotidiano.










