Roadster por Tesla

Impulso aeroespacial

Fotografía: Tesla

La convergencia entre ingeniería automotriz y tecnología aeroespacial adquiere una expresión radical en la nueva generación del Tesla Roadster, un deportivo eléctrico desarrollado en colaboración con SpaceX. Durante una demostración realizada en Texas, la compañía presentó un prototipo equipado con propulsores de aire comprimido capaces de elevar brevemente el vehículo sobre el suelo, ampliar su aceleración y controlar sus aterrizajes. La exhibición incluyó desplazamientos sobre una rampa de halfpipe, saltos por encima de vehículos estacionados y elevaciones desde una posición estática, planteando una reinterpretación de las capacidades tradicionales del automóvil. El proyecto, impulsado por Elon Musk, explora la incorporación de tecnologías asociadas con la propulsión aeroespacial a un vehículo concebido para circular por carretera, aunque sus prestaciones definitivas y su homologación permanecen sujetas a desarrollo y verificación. El diseño exterior, dirigido por Franz von Holzhausen, responde a una estética aeroespacial caracterizada por superficies angulares, proporciones de superdeportivo y una carrocería cupé de techo rígido. Las puertas de apertura tipo tijera y un alerón desplegable complementan una configuración orientada al rendimiento aerodinámico. En el interior, los asientos se integran directamente al chasis y la dirección electrónica steer-by-wire sustituye la conexión mecánica convencional entre el volante y las ruedas. El sistema de propulsión adicional incorpora dispositivos ubicados en la parte inferior y posterior del vehículo, alimentados por depósitos de aire comprimido recargables. Según Tesla, estos mecanismos permitirían alcanzar los 96,6 kilómetros por hora en aproximadamente 0,81 segundos, una cifra presentada por la compañía que todavía requiere validación independiente. Durante la demostración, un sistema de succión mediante ventiladores también permitió mantener el automóvil invertido sobre una superficie. El Roadster plantea una exploración de los límites entre el automóvil deportivo, la ingeniería experimental y las tecnologías de movilidad del futuro. Sin embargo, las capacidades de elevación demostradas no equivalen a un sistema de vuelo sostenido, y su eventual incorporación a un vehículo de producción dependerá de factores técnicos, normativos y de seguridad. La exhibición utilizó una secuencia de conducción preprogramada, mientras Tesla proyecta iniciar la producción en 2028, después de sucesivos aplazamientos desde la presentación inicial del modelo en 2017. Más allá de las cifras de rendimiento anunciadas, el proyecto propone una visión del diseño automotriz donde los sistemas de propulsión, la electrónica y la configuración estructural se combinan para cuestionar las posibilidades convencionales del desplazamiento terrestre. Su desarrollo definitivo determinará hasta qué punto estas soluciones experimentales pueden trasladarse a una experiencia de conducción real.

tesla.com

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