La arquitectura de una pintura
Fotografía: Studio Menges Tugushi
Diseñado por David Chipperfield Architects en colaboración con el artista Anselm Kiefer, el pabellón que lleva su nombre forma parte del Museo Würth, en Künzelsau, Alemania. El edificio fue concebido para albergar una sola obra, Schwarze Flocken (2007), una pintura de gran formato que, por sus dimensiones, no había podido exhibirse al público. Con once metros de altura y poco más de siete de ancho, la obra aborda la memoria del Holocausto a partir de un poema homónimo de Paul Celan.
Las dimensiones de la pintura determinaron la escala y la organización del pabellón. Un pequeño pórtico marca la entrada desde el jardín de esculturas, mientras que los muros de hormigón abujardado retoman la materialidad del cercano Carmen Würth Forum, también proyectado por el estudio en 2020. En el interior, Kiefer participó en la definición de las proporciones, las aberturas y el tratamiento cromático de las superficies, ajustando el espacio a las características de la obra.
La construcción combina hormigón, albañilería y un revestimiento interior de arcilla, que contribuye a regular las condiciones climáticas sin recurrir a sistemas activos de climatización. Las vigas de madera quedan a la vista y las lucarnas introducen luz natural, cuya intensidad varía a lo largo del día y las estaciones. Así, la iluminación variable y la materialidad contenida crean una atmósfera que concentra la atención en la obra y convierte su observación en el centro de la experiencia arquitectónica.







