Otra forma de construir
Imágenes: Fernando Cifuentes Soro
Fernando Cifuentes Soro se define como “un arquitecto que explora las expresiones creativas con mucha libertad”. Aunque hace décadas se dedica principalmente a la pintura y la escultura, la arquitectura sigue presente en su obra. Se reconoce en la importancia del espacio, en la profundidad y en un dinamismo que, lejos de fijar una imagen, parece abrirla hacia otras dimensiones.
Su relación con la arquitectura viene también de su historia familiar. Su abuelo, Manuel Cifuentes, fue el primer graduado de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica y proyectó, entre otros edificios, la Casa Central de la institución y la Intendencia de Santiago. Pero Fernando encontró su propio camino en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, donde estudió arquitectura antes de comenzar a trabajar. “Había algo que no podía expresarse”, recuerda sobre esos primeros años. La pintura y la escultura aparecieron entonces como una vía hacia una mayor libertad creativa y, cuando pudo sostenerse a través del arte, dejó el ejercicio profesional de la arquitectura.
No fue, sin embargo, una ruptura definitiva, “uno no deja de ser arquitecto, siempre está la escuela”, afirma. El dibujo y el croquis siguen siendo para él herramientas de observación y una manera de traducir el mundo exterior a un lenguaje plástico. Sus viajes y el contacto directo con la obra de artistas como Willem de Kooning, Joan Miró, Jackson Pollock y Mark Rothko terminaron de orientar una búsqueda que evita deliberadamente lo figurativo. En la abstracción encontró espacialidad, fuerza y trazo, pero también una especie de “frecuencia creativa”. Allí, quizás, sigue operando la arquitectura, no necesariamente como disciplina, sino como una forma de mirar y construir mundos.















