Memoria viva
Fotografía: Alina Iyasova
Más que contener una colección, este museo propone que arquitectura, paisaje y memoria formen parte de una misma experiencia. Situado cerca de Lac La Biche, en Alberta, sobre territorios tradicionales vinculados al Tratado 6 y al pueblo Métis, el proyecto albergará una extensa colección dedicada a Professional Native Indian Artists Inc. (PNIAI). Siete recorridos elípticos rodean el edificio en homenaje a sus miembros históricos, cruzándose para simbolizar las trayectorias que convergieron y se separaron dentro del colectivo. El paisaje continúa esa narrativa mediante la recuperación de un bosque de álamos temblones, cuya verticalidad encuentra eco en la envolvente del museo. Listones de madera articulados se mueven con el viento y filtran la luz, construyendo un límite cambiante entre arquitectura y naturaleza. Tras esta piel cinética, una rampa asciende hasta un jardín de cubierta poblado por especies curativas y ceremoniales, como salvia y hierba dulce, incorporando espacios de encuentro al recorrido. En el interior, el museo cuestiona deliberadamente la neutralidad de la tradicional “caja blanca”. Muros giratorios y plataformas retráctiles permiten transformar las galerías según cada exposición, mientras la ausencia de un mostrador convencional busca establecer una relación más cercana entre visitantes y equipo. La madera masiva de origen local, la electrificación, la recuperación de calor y los sistemas geotérmicos completan una estrategia que une resiliencia ambiental y preservación cultural. Incluso la bóveda de la colección fue concebida para resistir un incendio forestal catastrófico, haciendo de la protección de la memoria una dimensión esencial de la propia arquitectura.










