Volúmenes suspendidos
Fotografía: Nicole Arcuschin
Casa China fue concebida por la firma argentina Jorgelina Tortorici & Asociados a partir de una secuencia espacial que transforma el habitar en un proceso gradual de descubrimiento. Una rampa de acceso, entendida como un paseo arquitectónico, conduce lentamente hacia la vivienda, revelando su arquitectura de manera progresiva, mientras una segunda entrada asociada al acceso vehicular responde a las dinámicas cotidianas. Esta dualidad entre lo ritual y lo doméstico define la organización general del proyecto y establece un vínculo más consciente con el entorno.
Implantada sobre un terreno con vistas hacia un campo de golf, la vivienda se organiza en distintos niveles que se elevan sobre la topografía natural para capturar panoramas abiertos y potenciar la continuidad espacial. Los volúmenes se entrelazan mediante un sistema estructural expresivo que genera la sensación de cuerpos suspendidos sobre el terreno. En el nivel inferior, parcialmente integrado al suelo, un patio central introduce luz natural y articula las conexiones entre los distintos espacios, mientras que el nivel principal se proyecta hacia el exterior a través de galerías y áreas sociales abiertas. Un núcleo vertical iluminado por un tragaluz conecta todos los niveles y refuerza la percepción de una arquitectura fluida y estrechamente ligada a la luz.
La materialidad combina la solidez del hormigón con una fachada frontal concebida como una piel filtrante que regula privacidad, vistas y radiación solar. Los muros laterales de concreto establecen una condición más contenida frente a las propiedades vecinas, incorporando patios que aportan luminosidad y ventilación a los espacios interiores. La estructura adquiere un papel protagónico, especialmente en el acceso vehicular, donde la vivienda parece apoyarse sobre un único punto estructural, intensificando la sensación de ligereza y equilibrio.










