Refugio misionero
Fotografía: Natalia Oyarzun
En la selva subtropical de Misiones Province, esta hospedería retoma las lógicas territoriales de las antiguas misiones jesuíticas para construir una arquitectura capaz de coexistir con un entorno tan exuberante como desafiante. Implantado sobre un punto elevado en medio de la vegetación, el proyecto entiende el habitar como una estrategia de resguardo, observación y autosuficiencia frente a la intensidad climática y natural del paisaje misionero. La propuesta organiza un gran volumen longitudinal de madera de pino alrededor de un patio doméstico protegido, donde huerto, animales y agua articulan una vida cotidiana profundamente vinculada al territorio. El comedor central, concebido como un gran refectorio abierto, estructura la experiencia colectiva, mientras la orientación y las visuales hacia las araucarias integran permanentemente el paisaje al interior. La arquitectura no busca desaparecer en la naturaleza, sino establecer con ella una relación tensa y consciente. La materialidad refuerza esta atmósfera densa y casi ritual. Pintado completamente de negro brillante, el edificio evoca la tierra rojiza y las ruinas de piedra de las antiguas reducciones jesuíticas, estableciendo un puente simbólico entre memoria, territorio y cultura guaraní. Más que una hospedería, el proyecto se presenta como una reflexión sobre la ocupación humana en la selva: un refugio austero donde arquitectura, clima e historia conviven en equilibrio precario y poético.








