VV’s Cocktail Room por Josh Greenspan

Modularidad nocturna

Fotografía: Marco Galloway

La modularidad del mobiliario se convierte en arquitectura en VV’s Cocktail Lounge, un pequeño bar de cócteles concebido por el restaurador Josh Greenspan en colaboración con la firma suiza USM. Situado en el barrio de Chelsea, Manhattan, el espacio de apenas 18 asientos toma inspiración de las experiencias de coctelería omakase de Japón y de la estética nocturna de Tokio y Hong Kong. Su propuesta explora una interpretación futurista de los interiores asiáticos de las décadas de 1960 a 1990, construyendo una atmósfera envolvente donde el sistema USM Haller deja de funcionar como un elemento independiente para definir la propia configuración espacial. Tras atravesar una partición de bloques de vidrio, los visitantes ingresan a un interior revestido casi completamente con paneles modulares USM Haller en tonalidad Steel Blue. Las estructuras metálicas envuelven los muros, se prolongan detrás de la barra y se transforman en estanterías integradas, estableciendo una continuidad visual que enfatiza las dimensiones reducidas del recinto. El azul profundo contrasta con superficies de nogal oscuro en mesas y barra, mientras los asientos tapizados en burdeos introducen una textura cálida. Una luminaria ondulante diseñada por Studio Kawabi recorre longitudinalmente el mostrador y una pintura del artista japonés Keita Morimoto completa la composición. Las banquetas, elaboradas por Michael Greenspan, padre del restaurador, incorporan además una dimensión artesanal y personal al proyecto. La colaboración con Ian Mutschelkanus, director de desarrollo arquitectónico de USM, permitió explorar las posibilidades del sistema modular más allá de su aplicación convencional en mobiliario. En lugar de incorporar piezas dentro de una arquitectura preexistente, el proyecto utiliza sus componentes como una estructura organizadora que determina superficies, almacenamiento y relaciones espaciales. Esta estrategia refuerza el carácter íntimo del bar y transforma un lenguaje asociado históricamente con oficinas y espacios funcionales en una experiencia de hospitalidad cuidadosamente escenificada. VV’s Cocktail Lounge demuestra así cómo un sistema industrial puede adquirir nuevas expresiones mediante el color, la iluminación y la materialidad, estableciendo un diálogo entre precisión modular y atmósfera doméstica.

Artículos Relacionados