MADE IN ITALY
Consciente de que, si habitar es un gesto estético, también la belleza de un sofá puede ayudar a incrementar la calidad de vida, Flexform ha forjado su orientación a un público que no se mueve por la necesidad, sino por el deseo que un objeto es capaz de provocar.
Ligada indisolublemente a los orígenes de aquello bautizado como “diseño italiano”, en la década de los 60, Flexform nació como un taller artesanal en Milán que posteriormente se transformó en una fábrica y estableció fructíferas colaboraciones con algunos de los más grandes diseñadores del momento. En esta evolución, fueron testigos de un punto de inflexión a la hora de concebir el producto, abandonando estilos del pasado para acercarse cada vez más a lo original y contemporáneo. Aunque el enfoque de la compañía está centrado en la producción de sofás, actualmente en su catálogo se han incorporado también piezas para el comedor y para dormitorios, todas guiadas por el concepto de “sobria elegancia” que la marca ha acuñado para definir sus productos, los que se caracterizan por formas básicas y materiales suaves sin estridencias. La estrecha relación sinérgica entre diseño y producción ha sido uno de los pilares fundamentales de la marca, siendo Antonio Citterio el autor que más ha contribuido al desarrollo de esta narrativa y a partir de su formación como arquitecto, concibe los objetos como parte de un espacio total y como integrantes de una familia más amplia, no como piezas individuales.
Reportaje completo en revista Ambientes Nº132












