Diálogo inesperado
Fotografía: Jules Ange
Una copa de caucho y malla metálica sobre una mesa aristocrática; vidrio soplado frente a molduras centenarias; aluminio plegado entre mármol, dorados y pinturas antiguas. God Speed encuentra su fuerza precisamente en esos encuentros. Para su cuarta exposición de verano, la galería Uppercut abandona la idea de neutralizar el espacio y extiende las obras de seis diseñadores contemporáneos por los salones del Chateau de Spycker, una villa neogótica del siglo XIX próxima a Brujas. La muestra convierte cada habitación en una escenografía distinta. Los muebles de poliestireno fundido de Nicolas Zanoni se mezclan con alfombras estampadas y paredes verdes, mientras los recipientes de Kiki Goti y Alexander Kirkeby introducen nuevas transparencias entre superficies históricas. En el vestíbulo, las piezas de aluminio de Linde Freya Tangelder y los muebles e iluminación de roble tallado y carbonizado de Yoon Shun desplazan el equilibrio hacia lo contemporáneo. LS Gomma completa una selección donde la experimentación material funciona como vínculo entre lenguajes deliberadamente dispares. Más que utilizar el castillo como telón de fondo, Uppercut permite que su historia interfiera en la lectura de las obras. La decisión de conservar antigüedades y decoración original elimina la distancia habitual del cubo blanco y plantea otra forma de exhibir diseño coleccionable: una donde pasado y presente no necesitan armonizar para convivir. En ese choque controlado, God Speed demuestra que el contexto puede ser tan decisivo como las piezas que contiene.











