Texturas heredadas
Fotografía: Nico Saieh
A partir de un elemento de apariencia humilde como el ladrillo, el estudio chileno Max-A Arquitectura + Arquitectura del Paisaje diseñó una vivienda de carácter urbano, pero plenamente consciente del paisaje cercano, así como de la importancia de ampliar los espacios habitables hacia el exterior y de los beneficios de la luz natural.
«Nuestro aproach como estudio de Arquitectura y Arquitectura del Paisaje tiene como base una sensibilidad única al territorio y contexto, y eso es lo que le da su identidad propia”, comenta Maximiliano Noguera sobre el trabajo que realiza junto a su socia, Alejandra Marambio. Después de formarse en Estados Unidos se establecieron en Santiago y posteriormente en Frutillar, en el sur del país, acumulando experiencias en diferentes contextos y escenarios que configuran su filosofía al abordar un proyecto. En el caso de Casa Viejo III, se trata de la remodelación y ampliación de una vivienda ubicada en la comuna de Vitacura, en la Región Metropolitana, que tuvo dos lineamientos como base: lograr altos estándares habitacionales con un bajo costo y maximizar el espacio en un terreno acotado. A partir de su emplazamiento urbano y de las características propias del entorno, el proyecto se articula en capas que responden al exterior público (calle), al espacio interior íntimo y al exterior privado que está representado por el jardín. Del volumen original se tomaron y mantuvieron algunos ejes existentes y a partir de ellos se trabajó la nueva propuesta.
Reportaje completo en revista Ambientes 141













