Arquitectura escalonada
Fotografía: Nate Cook
En una ladera estrecha y pronunciada con vistas al lago de Zúrich, Casa en la pendiente transforma las dificultades topográficas en el principio organizador de su arquitectura. Diseñada por el estudio suizo Think Architecture, la residencia de 1.000 metros cuadrados distribuye un extenso programa doméstico en dos volúmenes escalonados que dialogan con la escala de las construcciones vecinas. En lugar de concentrar las funciones en una estructura monumental, el proyecto fragmenta su presencia mediante cuerpos revestidos de piedra caliza oscura y cedro, capaces de integrarse visualmente en el paisaje. La propuesta, dirigida por Marco Zbinden, busca establecer una relación equilibrada entre amplitud interior y discreción exterior, recuperando el ritmo de las viviendas que ocupan la ladera. Esta estrategia permite que la casa se perciba como un conjunto de construcciones vinculadas al terreno, más que como un único objeto arquitectónico. La residencia se organiza en un bloque superior destinado a las principales actividades familiares y otro inferior, de carácter más reservado, que alberga dormitorios adicionales para niños e invitados. Ambos se conectan mediante un corredor subterráneo concebido como galería de arte, mientras un nivel intermedio de jardín funciona como espacio de encuentro. El volumen superior, accesible desde la calle, reúne cocina, comedor y sala de estar en ambientes abiertos distribuidos en distintos niveles, acompañados por grandes ventanas con marcos de madera y revestimientos de cedro. En contraste, el bloque inferior presenta una envolvente más cerrada de piedra oscura y se abre hacia un jardín con piscina, mientras su cubierta ajardinada prolonga la vegetación de la pendiente. Las aberturas cuidadosamente ubicadas permiten incorporar árboles nativos entre las estructuras, reforzando la continuidad con el entorno. En el interior, una paleta de roble de pantano, cedro, roble, piedra azul belga, terrazo y latón patinado aporta profundidad material y una atmósfera cálida. Casa en la pendiente plantea una interpretación de la vivienda de gran escala donde la fragmentación volumétrica permite construir distintas experiencias de intimidad, encuentro y contemplación. La transición entre los espacios abiertos del nivel superior y los ambientes protegidos del bloque inferior establece una secuencia doméstica que responde a las necesidades de sus habitantes sin perder conexión con el paisaje. La continuidad de los materiales entre exterior e interior, junto con la incorporación de vegetación y superficies que envejecen naturalmente, refuerza una arquitectura concebida para adquirir carácter con el paso del tiempo. Más que recurrir a gestos formales llamativos, Think Architecture encuentra su expresión en la proporción, la textura y la relación entre los volúmenes. El resultado es una residencia que equilibra complejidad espacial y serenidad, integrando un programa generoso en una composición que parece surgir gradualmente de la propia ladera.










