Movimiento artesanal
Fotografía: Renaat Nijs
Miles de cerdas sustituyen ruedas y deslizadores en Bristle, la colección con la que la diseñadora belga Linde Hermans lleva la lógica del cepillo tradicional al mobiliario. Asientos y mesas se apoyan directamente sobre haces de fibras que, al desplazarse, producen la impresión de barrer el suelo. El gesto transforma un objeto doméstico habitualmente inadvertido en el punto de partida para explorar movimiento, función y memoria artesanal. Las piezas combinan roble teñido de negro con fibras naturales de caña y hojas de palma, insertadas individualmente en perforaciones realizadas siguiendo patrones precisos. Cada manojo se fija mediante una pequeña cuña de haya martillada a mano, recuperando procedimientos vinculados históricamente a la fabricación de cepillos. La repetición convierte el proceso en parte esencial del resultado: tiempo, paciencia y trabajo manual quedan registrados en la densidad de las superficies. Bristle propone mirar nuevamente aquello que la familiaridad vuelve invisible. Al cambiar de escala y función las cerdas, Hermans conserva la asociación inmediata del cepillo con el movimiento, pero la traslada al ámbito doméstico como una presencia inesperada y lúdica. Algunas piezas de edición limitada incorporan además barbas de ballena procedentes de existencias antiguas, utilizadas históricamente en este oficio, para introducir una reflexión sobre la caza de cetáceos y las consecuencias ambientales ocultas detrás de determinadas tradiciones materiales.









