Bellavista 11 por Fran Silvestre Arquitectos

Topografía blanca

Fotografía: Jesus Orrico

Un único plano de hormigón blanco que se pliega sobre la pendiente define Bellavista 11, una vivienda diseñada por Fran Silvestre Arquitectos en Roca Lisa, sobre la costa oriental de Ibiza. La casa constituye la primera de seis villas proyectadas para el conjunto residencial The Roca Views, concebido como una reinterpretación contemporánea de la arquitectura mediterránea tradicional. Lejos de imponer un volumen autónomo sobre el terreno, el proyecto desarrolla una geometría continua que desciende por la ladera, adaptándose a sus condiciones topográficas y orientando los espacios hacia diferentes perspectivas del mar. La aparente sencillez de esta operación permite resolver simultáneamente la organización del programa, la protección solar y la integración paisajística. Sus superficies blancas y líneas horizontales recuperan la claridad formal de las construcciones ibicencas mediante un lenguaje arquitectónico de precisión geométrica. La vivienda se organiza en tres volúmenes escalonados que acompañan el descenso natural del terreno. En la cota superior se sitúan el garaje y el acceso principal; el nivel intermedio reúne sala de estar, comedor y cocina en un ambiente continuo, mientras el volumen inferior alberga cinco dormitorios. Un plano de hormigón blanco de apenas 15 centímetros de espesor articula toda la composición, plegándose para conformar losas, cubiertas y terrazas que prolongan los espacios interiores hacia el paisaje. Junto al área social se dispone una piscina abierta a las vistas del Mediterráneo, mientras los dormitorios se relacionan con una terraza exterior más reservada. Grandes cerramientos correderos de vidrio, con marcos delgados y rieles ocultos, reducen la separación visual entre ambos ámbitos. En el interior, los muros blancos, pavimentos de piedra clara y elementos de carpintería de madera construyen una atmósfera serena, donde las variaciones de luz y sombra adquieren protagonismo. Bellavista 11 explora la posibilidad de actualizar los principios de la arquitectura mediterránea sin recurrir a una reproducción literal de sus formas históricas. La protección frente a la radiación solar, la continuidad entre interior y exterior y el uso de materiales claros se reinterpretan mediante técnicas constructivas contemporáneas. En este contexto, el blanco cumple una función que trasciende lo estético: contribuye a responder a la intensidad del sol y convierte las superficies arquitectónicas en soportes para las transformaciones lumínicas del día. Los pliegues de la estructura generan sombra, delimitan terrazas y establecen una relación gradual entre la vivienda y el terreno. Con esta propuesta, Fran Silvestre Arquitectos plantea una arquitectura donde estructura, paisaje y luz forman parte de un mismo gesto, haciendo de la adaptación topográfica el origen de una expresión formal esencial.

fransilvestrearquitectos.com

Artículos Relacionados