Variaciones sobre una baldosa
Fotografía: Masquespacio
La colaboración entre Maora Ceramic y el estudio valenciano Masquespacio explora nuevas formas de trabajar la cerámica a partir de la experimentación con el color y las formas orgánicas. El proyecto nació de la relación entre Amparo, fundadora del taller, y Ana Hernández, directora creativa de Masquespacio, tras coincidir en anteriores proyectos de interiorismo. En esta ocasión, el trabajo se centró en desarrollar piezas que pudieran combinarse y adquirir distintas configuraciones según su disposición.
La colección toma como punto de partida una baldosa de 20 × 20 centímetros, cuya superficie se articula mediante seis líneas orgánicas que generan patrones irregulares. Las piezas pueden utilizarse en paredes y suelos, pero también en mesas y maceteros. La propuesta incluye, además, pequeños recipientes para plantas y una composición artística formada por 26 elementos cerámicos que contrastan en color y forma. El resultado recoge el carácter experimental del proceso, en el que las variaciones de color, las geometrías y las combinaciones entre piezas permiten explorar distintas maneras de incorporar la cerámica a los espacios.















