Casa Surf Road por Coughlin Scheel

Sobre la marea

Fotografía: Alan Tansey

En Fire Island, construir implica asumir que el terreno no es una condición estable. Surf Road House responde a esa vulnerabilidad elevándose tres metros sobre el suelo mediante pilotes de madera que penetran hasta 10,6 metros de profundidad, una decisión determinada por el riesgo de inundación y la ubicación del terreno dentro de una zona de erosión costera. Coughlin Scheel Architects aprovecha la huella de una antigua vivienda de los años cincuenta para desarrollar una nueva casa de dos niveles que acepta las restricciones ambientales y normativas como parte de su configuración. El volumen rectangular adquiere profundidad mediante salientes, pilastras y una combinación de líneas horizontales y verticales que proyectan sombras sobre las fachadas. El revestimiento de cedro adopta tonalidades cercanas a las dunas y la madera erosionada por el mar, mientras grandes ventanas orientadas al sur abren los interiores hacia el océano y una fachada más contenida protege el lado enfrentado al camino. La elevación transforma también el acceso: escalera y rampa quedan envueltas por superficies de listones de madera, incorporando al proyecto el recorrido necesario para transportar a pie los carros utilizados desde el ferry en una isla prácticamente libre de automóviles. Más que separar la vivienda de un territorio vulnerable, su altura hace visible la necesidad de convivir con él. Pilotes, rampas, orientación y materialidad responden simultáneamente a las dinámicas ambientales y a las particulares formas de desplazamiento de Fire Island. Surf Road House convierte así una serie de condicionantes —erosión, inundaciones y movilidad restringida— en elementos que determinan su identidad arquitectónica y su relación con el paisaje costero.

coughlinscheel.com

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