Linternas para la ciudad
Fotografía: Adrien Williams
La transformación de Bibliothèque L’Octogone parte de una decisión poco estridente pero decisiva: conservar aquello que ya pertenece a la memoria colectiva de LaSalle y hacerlo permeable a nuevas formas de vida pública. Anne Carrier Architectes y Labonté Marcil architectes preservan el volumen octogonal inaugurado en 1984 y añaden un nuevo nivel, llevando la superficie de 2.645 a casi 4.500 metros cuadrados. Lo que antes funcionaba como una pieza introvertida se abre ahora entre Dollard Avenue y el Parque Félix-Leclerc mediante una gran sala central que articula accesos, recorridos, terrazas y jardines, convirtiendo la biblioteca en un vínculo entre ciudad y paisaje. Tres volúmenes denominados linternas organizan esta apertura. La Linterna Urbana establece una presencia transparente hacia la intersección y reúne áreas de trabajo; la Linterna Pastoral se proyecta hacia el parque y el Canal del Acueducto con espacios de lectura y una terraza; y la Linterna Comunitaria concentra cafetería, sala de noticias y Fab Lab junto a las actividades exteriores. La identidad gráfica de la colección de cómics también atraviesa el proyecto mediante aberturas, mobiliario, señalética y una escalera escultórica que incorporan referencias a la narración visual. Luz natural, arte y perspectivas cruzadas completan un recorrido que transforma el desplazamiento por la biblioteca en parte de su experiencia cultural. La ampliación demuestra que actualizar una infraestructura pública no exige desprenderse de su arquitectura anterior. Reutilizar la losa de hormigón y parte de la estructura permitió evitar hasta 261.000 kilos de emisiones de CO₂ y desviar 870 metros cúbicos de residuos, mientras una envolvente de alto rendimiento, estrategias pasivas y recuperación de energía contribuyen a reducir el consumo energético en más de un 30 %. En proceso de certificación LEED Gold, L’Octogone combina estas decisiones ambientales con una transformación igualmente social: el antiguo edificio permanece reconocible, pero su nueva porosidad lo convierte en un espacio donde leer es solo una de las muchas formas posibles de encontrarse.










