Entre escaleras
Fotografía: Simone Marcolin
En el centro histórico de Las Palmas de Gran Canaria, SOCO transformó un terreno estrecho en una vivienda de tres niveles que también funciona como estudio. La casa ocupa 230 m² y en lugar de dividir la superficie en habitaciones con funciones definidas, el proyecto reúne los usos en espacios amplios y conectados, donde los muebles y elementos ligeros pueden determinar cómo se utiliza cada zona. Un patio desplazado hacia uno de los lados introduce luz y aire en la profundidad de la parcela y se convierte en el punto alrededor del que se organiza el recorrido.
Hacia la parte posterior, el patio establece la relación de la casa con el exterior y lleva luz natural a los espacios que se vuelcan sobre él. Una escalera interior de hormigón conecta los tres niveles, mientras una segunda escalera, pintada de amarillo y ubicada junto al patio, comunica el primer y segundo piso. Esta última también forma un pequeño techo sobre la salida del primer nivel y una terraza en el segundo. La planta baja alberga el estudio y el segundo nivel reúne la cocina, el comedor y el estar en un espacio continuo relacionado con el patio. El último piso, conectado únicamente desde el interior, concentra las áreas más privadas de la vivienda.
El carácter de la casa está marcado por la combinación de hormigón visto, bloques de picón, madera y elementos metálicos. El picón, un bloque volcánico propio de Canarias, queda expuesto en algunos muros interiores, mientras el hormigón conserva las marcas del encofrado y la madera aparece en las divisiones y el mobiliario fijo. La elección de estos materiales responde también a la condición insular del proyecto, donde transportar recursos desde fuera de la isla supone un coste adicional. Por eso, SOCO concentra los elementos más duraderos en la estructura y deja que otros puedan sustituirse o modificarse con el tiempo.




















