Monumentalidad revelada
Fotografía: Dan Glasser
El Centro de Artes Contemporáneas de Tashkent construye su experiencia a través de una secuencia de contrastes. Studio KO recupera dos edificios de ladrillo amarillo diseñados en 1912 por Wilhelm Heinzelmann —una antigua administración y un depósito de tranvías con estación diésel— para convertirlos en un nuevo núcleo cultural de la capital uzbeka. El antiguo salón industrial, de proporciones cercanas a una basílica, permanece como corazón del conjunto: un gran espacio expositivo donde muros originales, ventanas elevadas y servicios técnicos expuestos conservan la memoria productiva del lugar. Llegar hasta él implica descender antes de ascender. Desde la recepción, una escalera helicoidal conduce a una primera galería subterránea y luego a un túnel revestido en metal oscuro que desemboca bajo la antigua estación diésel. Graderías conducen finalmente hacia la sala principal, pasando bajo un auditorio cúbico suspendido y transformando progresivamente un ambiente comprimido y sombrío en otro luminoso y monumental. Acero, terrazo oscuro y detalles de madera distinguen las nuevas intervenciones del ladrillo existente, mientras un volumen autoportante revestido con grava local emerge de uno de los edificios históricos como una incorporación deliberadamente reconocible. La intervención evita neutralizar las diferencias entre épocas y las convierte en el argumento espacial del centro. Lo antiguo y lo contemporáneo permanecen legibles, mientras el recorrido altera continuamente la percepción de escala, luz y materialidad hasta desembocar en un gran patio destinado también a exposiciones y actividades públicas. CCA Tashkent encuentra así su carácter no solo en la preservación de una arquitectura industrial, sino en la manera de volver a descubrirla desde el movimiento.










