Casa Dox

Teñir la vida

Fotografía: BoysPlayNice

La gran arquitectura no necesita ciudades, puede surgir en cualquier lugar. Esta es la filosofía del estudio checo Mjölk Architekti y fue el enfoque aplicado en el diseño de esta vivienda ubicada en Pyšely, un pueblo que está 18 kilómetros al sur de Praga. El resultado es un volumen de líneas simples, pero cargado de simbolismo.

«Katka y Honza están cocinando todo el tiempo”, comenta el arquitecto Jan Vondrák sobre la pareja que vive en Casa Dox junto a sus tres hijos, un perro y un gato. Decidieron por lo tanto, “asar” también la vivienda y darle un aspecto singular que la llevó a ser bautizada originalmente como UhlÌk, que se traduce como “carbón”. El volumen está revestido con tablones verticales de madera ligeramente quemados, lo que da al exterior una apariencia de varios tonos que van desde el marrón pálido al negro. Se logró de esta manera generar un contraste con el paisaje llano sobre el que se posa la casa y con el bosque ubicado justo al frente. El programa se articula en dos niveles y tiene una estrecha relación con el jardín y el huerto, dos de los espacios predilectos de la familia. Es por esto que en lugar de ventanas, la planta baja cuenta con puertas de vidrio que permiten a los residentes abrir los ambientes compartidos al aire libre y conectarse con la terraza. En la parte posterior del salón y justo detrás de una estufa a leña se instaló un área de estudio, mientras que la cocina ocupa una amplia zona junto al comedor.

Reportaje completo en revista Ambientes Nº 150

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