Paisaje doméstico
Fotografía: Marta Vidal
Este apartamento de 59 metros cuadrados renovado por Sigla Studio replantea las convenciones del habitar contemporáneo a través de una distribución abierta y fluida. Concebido para una clienta que vive sola pero recibe visitas con frecuencia, el proyecto abandona la lógica tradicional de habitaciones cerradas para construir un paisaje doméstico continuo donde las actividades cotidianas —descansar, cocinar, bañarse o socializar— conviven sin jerarquías espaciales. La intervención busca suavizar los límites entre lo público y lo privado, promoviendo una experiencia residencial más flexible y conectada. La organización del apartamento gira en torno a un núcleo central que concentra el baño, la cocina y el vestidor. Este volumen funcional actúa como articulador espacial, permitiendo que la luz natural, la ventilación y las vistas se distribuyan de manera eficiente por toda la vivienda. La estrategia libera el perímetro y conecta visualmente las distintas áreas, generando una sensación de amplitud que supera las dimensiones reales del inmueble. Materiales como la cerámica, la madera y el aluminio aportan coherencia a un interior que privilegia la continuidad y la claridad espacial. El elemento más singular del proyecto es la incorporación de una bañera revestida con cerámica esmaltada verde dentro de la sala de estar. Más que una provocación formal, esta decisión cuestiona la tradicional segregación de las funciones domésticas y convierte el baño en parte activa de la vida cotidiana. Un sistema motorizado de paneles permite resguardar el espacio cuando se requiere privacidad, mientras que una bóveda revestida en azulejos verdes genera una atmósfera envolvente y casi cavernosa. El resultado es una vivienda que explora nuevas formas de intimidad y convivencia, donde la arquitectura transforma las rutinas diarias en experiencias espaciales más abiertas, luminosas y conectadas.








